Por Tomas J. Sánchez Molina
Los vientos huracanados,
en sucesivas borrascas,
nos siguieron azotando
y anegando media España.
Las urnas en Aragón
dieron respuesta anunciada:
un doblete para Vox
y socialismo a la baja.
Jesse Jackson y su sueño
de justicia y esperanza
nos dejaba en arcoíris,
con Robert Duvall al alba.
Y medio siglo después
de Paquito y su semblanza,
Oriol Cardona ganaba
el oro en blanca olimpiada.
En la muerte de Tejero,
por coincidencia sin causa,
fueron desclasificados
los papeles de su trama.
Voces de guerra sonaron
por llanuras iranianas,
para culminar un mes
donde no faltó de nada.

Tomás J. Sánchez se define como un «modesto aspirante a poeta» que encuentra en el romance la forma de narrar los acontecimientos más destacados de cada mes a lo largo de los últimos años. Fruto de ese trabajo son sus dos libros, Calendario poético (2008-2015) y Calendario poético (2016-2021), este último publicado en 2022, obras que el propio autor describe como una suerte de “romancero de los meses”.


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