Por Lucía López Sanchez.
Trece días han pasado
y, aún, resuenan en mis oídos,
estas mágicas palabras,
que, en la FERIA del LIBRO,
pronunciaba nuestro presidente
con verdadero estilo.
Siendo la primera vez,
que se me había ofrecido
participar en la misma
y el mismo lugar, compartirlo
al unificar los turnos,
mi asombro se vio enriquecido.
Junto a él, en esta empresa,
cobraba otro colorido
y la magia de sus palabras
aumentaban su hechizo.
Al oírlas, mucha gente
avanzaba en su camino,
ignorando que, allí, estábamos
y en su mundo, distraídos.
Otros, al escucharlas,
se acercaban complacidos,
pero con una sonrisa
se marchaban despacito.
Así la tarde pasaba,
mas, con ello, entretenidos,
cuando… “quien siembra, recoge”
y el refrán, a sus palabras, unido,
de repente, en la caseta,
con interés desmedido,
apareció la persona
que se llevaba dos libros.
Uno era de cada uno.
Grande fue nuestro regocijo.
Yo me alegraba por él
y él se alegraba por el mío.
El mío, que era el primero,
no de esa tarde, vendido,
sino el primero de mi vida,
que, en verdad, es muy distinto.
Mi gratitud, Rafa, el artífice
de semejante prodigio
y, Lilian, por tu viñeta
llena de sentimiento vivo.
Con los cuatro del día siguiente,
el saldo ya sumaba cinco,
aunque lo más importante
y que me ha conmovido,
es que un año ha pasado
desde que os he conocido
y que yo jamás pensé
que escribiría un libro.
Por extraño que parezca,
esto es lo que ha ocurrido.
Sin duda, es que no conocemos
lo que nos depara el destino.
Un destino venturoso,
envuelto en mi cariño,
es el que os deseo a todos,
desde este mayo florido.
Lucía López Sánchez
7 de mayo de 2026


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